El 50% de bares, restaurantes y discotecas en España incumple la normativa de ruidos

España es el segundo país más ruidoso del mundo por detrás de Japón y  cerca de un 50% de los locales de restauración no cumple con la normativa de ruidos, según Danosa, especialista en soluciones integrales para la construcción sostenible.

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Unos nueve millones de españoles -alrededor del 22% de la población-, están expuestos a niveles de sonido que sobrepasan los 65 decibelios diarios que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algunos organismos oficiales como este ya han advertido que el ruido tiene efectos perjudiciales que pueden variar desde trastornos puramente fisiológicos, como la pérdida progresiva de audición, hasta los psicológicos, al producir una irritación y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana (perturbación del sueño, estrés, irritabilidad, disminución del rendimiento y la concentración, dolor de cabeza…).

El horario y la actividad, determinantes

Ahora bien, para que los locales puedan desarrollar su actividad con total normalidad sin perturbar la tranquilidad y el descanso de los vecinos, la solución pasa por su correcto aislamiento acústico de acuerdo a la normativa vigente. Y esta solución variará en función del ruido que genere el establecimiento y el horario en el que lo haga.

Es decir, no necesitará el mismo acondicionamiento un bar que abre sus puertas en horario diurno, donde el problema son los ruidos de impacto, que un restaurante que prolonga su actividad hasta el horario nocturno, o que una discoteca que, además de desempeñar su actividad en horario nocturno y con la música elevada, posee otros problemas más complejos como los ruidos graves o de baja frecuencia producidos por la batería, el bajo eléctrico o el trombón, por ejemplo.

ruido1Por eso, no hay que olvidar que emitan el nivel de ruido que emitan estos locales, el piso superior no puede percibir más de 30 dBA por la noche o 35-40 dBA durante el día, el equivalente a un murmullo o una conversación de biblioteca, respectivamente, según se desprende de las distintas ordenanzas municipales competentes en esta área. Y no hay prioridades. La solución acústica debe centrarse en el suelo, en las paredes y el techo porque todo es importante para evitar que el ruido se cuele a los hogares colindantes.

Y, a pesar de las singularidades que provocan las diferentes actividades y las distintas normativas de los ayuntamientos, una de las soluciones integrales para acabar con este tipo ruidos tan molestos para los vecinos es el sistema ‘box in box’, que no deja de ser un método de aislamiento que utiliza una caja flotante dentro de otra caja estructural para impedir que los sonidos traspasen entre plantas y paredes.

El precio estimado de aislar acústicamente suelos, techos y paredes va desde los 14.000 euros aproximadamente para un bar tipo de 100 metros cuadrados, los 18.000 euros de un restaurante y los 23.000 de una discoteca del mismo tamaño. Cifras insignificantes en comparación con las sanciones que pueden ascender hasta los 300.000 euros e incluso suponer penas de prisión para las infracciones más graves.