Shawa, nuevo concepto streetfood de los creadores de Tuk Tuk

Dos años y medio de investigación de recetas e ingredientes se materializaron el pasado mes de julio en el nuevo concepto de street food internacional de los artífices de la cadena tuk tuk asian street food. ahora atacan al verdadero shawarma.

Javier Mesa

De izquierda a derecha, Ricck Alexander Newby y Olivier Blomme, creadores de Shawa y Tuk Tuk. Foto: © Javier Mesa

De izquierda a derecha, Ricck Alexander Newby y Olivier Blomme, creadores de Shawa y Tuk Tuk. Foto: © Javier Mesa

En julio, en pleno periodo vacacional, un pequeño local abría sus puertas casi de incógnito en el 34 de la calle Rodríguez San Pedro, un vía secundaria del barrio madrileño de Chamberí. En su primera noche, la noticia de que los creadores de Tuk Tuk Asian Street Food habían abierto un nuevo concepto con el shawarma como especialidad corrió como la pólvora entre la comunidad blogger. Y desde entonces el establecimiento no ha dejado de llenarse.

Shawa, que así se llama la nueva enseña, podría parecer un simple local de kebab, pero ni su oferta ni su diseño tienen nada qué ver con este modelo, a pesar de centrarse en una especialidad del Medio Oriente.

Los responsables del proyecto han apostado por dotar a su nueva marca de una imagen moderna, muy acorde con las tendencias de la nueva restauración organizada que triunfa en la capital, con predominio de los tonos cálidos, maderas, hierros y suelo de loseta hidráulica en la decoración. En este ambiente occidental y contemporáneo el cocinero Rick Newby y el empresario Olivier Blomme quieren dar a probar el sabor del verdadero (the REAL) shawarma oriental gracias las recetas tradicionales del tercer socio de su nueva aventura, Tarik, especialista en comida libanesa.

Shawarma, el plato estrella de Shawarma.

Shawarma, el plato estrella de Shawa.

El ingrediente principal de su plato estrella, la torre de filetes de carne (70% de ternera y 30% de cordero) marinada durante 48 horas, preside la barra que recibe al cliente, mientras se asa lentamente en el horno giratorio.

“Rick y yo básicamente lo que buscamos es reconstruir diferentes conceptos de la comida que amamos”, explica Olivier; “antes lo hicimos con la asiática al abrir Tuk Tuk y ahora apostamos por un icono de la gastronomía de los países árabes, tratando de hacerlo siempre desde el corazón de cada país o región”.

Antes de abrir, pasaron dos años y medio de investigación en torno al modelo de negocio y para la elaboración de las recetas de su carta. El resultado final de esta labor, acompañada de viajes por diferentes países, fueron una marinada para la carne que incluye hasta 26 ingredientes (tres de ellos difícilmente localizables fuera de países árabes) y una salsa propia. Estas sirven para aportar un sabor único a sus dos especialidades de shawarma, una con su salsa secreta y otra con col; el shawafel, una versión muy personal del falafel heredada de la abuela de Tarik; además de patatas belgas de doble fritura como posible acompañamiento.

Sin colorantes ni conservantes

“Hemos conseguido poner juntos diferentes ingredientes sin colorantes ni conservantes, porque que tenemos claro que la nueva generación de consumidores busca algo que sea natural y con buen sabor, pero a la vez sano”, resalta Rick. “La similitud con Tuk Tuk es que los clientes, cuando prueban nuestro shawarma, preguntan si es una versión gourmet de la comida que ya habían probado antes. Siempre tenemos que explicarles que no hacemos nada especial más allá de realizar las cosas de la manera correcta. Es lo único que tienes que hacer para diferenciarte. Aportar calidad”.

En esta misma línea, el pan de pita que emplean es de formulación propia, se prepara a mano y se elabora en un horno de piedra, en la cocina central que comparten con Tuk Tuk. “Tanto nuestro falafel como el shawarma se preparan al momento en el local. Todo lo que servimos se hace en el día”, recalca Rick.

A pesar de que Shawa fue concebido como un lugar de paso rápido y no como un restaurante (motivo por el que no disponen de postres), con una fuerte apuesta por el delivery, sus creadores confiesan que cada vez más público acude al local para disfrutar de su shawarma. “Y muchos de ellos son libaneses, palestinos y sirios que llegan diciendo que no se creen que demos el verdadero shawarma y luego se marchan convencidos al 100%”, añade Rick.

El Shawafel es la versión muy personal del falafel de Shawa.

El Shawafel es la versión muy personal del falafel de Shawa.

Mientras conversamos con los emprendedores, en la sala de Shawa no cesa el trasiego de repartidores y es que, como destaca Olivier, “existe un mercado enorme en el home delivery para Shawa, por lo que hemos desarrollado un packaging especial y unos procesos de trabajo que logran que la comida llegue caliente en un plazo máximo de 45 minutos”.

Al tratarse de un modelo de negocio muy sencillo, con comida de calidad, capaz de funcionar al margen de modas en cualquier localización, los planes de Rick y Olivier pasan por abrir a lo largo del año que viene 20 unidades de Shawa a nivel nacional.

“La aventura de Tuk Tuk está transcurriendo por diferentes avenidas, con la idea final de crear un grupo de restauración. Antes éramos conocidos por haber creado Tuk Tuk, pero ahora empezamos a serlo por lanzar productos auténticos, como las salsas que usamas en los restaurantes de la cadena. La idea es, en dos años, cuando expandamos nuestra segunda marca, seguir el mismo camino con las salsas de Shawa. De Tuk Tuk surgieron tres empresas, la que gestiona los restaurantes, la que lleva las franquicias y la que se encarga de la producción de las salsas. Con Shawa puede ocurrir lo mismo. Además, el año que viene llegaremos en nuestro viaje a otro destino. Haremos parada en Nueva York, con una especialidad que le gusta a todo el mundo y que no son ni hamburguesas ni pizzas”, concluye Olivier.

Rick y Olivier con su socio Tarik y su esposa Fatima.

Rick y Olivier con su socio Tarik y su esposa Fatima.