El chef Willy Moya dirige Lobo 8, el restaurante del Gran Hotel Inglés

El chef Willy Moya, responsable de la oferta gastronómica del Gran Hotel Inglés.

El chef Willy Moya, responsable de la oferta gastronómica del Gran Hotel Inglés.

El chef madrileño Willy Moya acaba de desembarcar en la capital de la mano del renovado Gran Hotel Inglés, el hotel de lujo más antiguo de Madrid, que abrirá sus puertas el próximo mes de marzo. Willy Moya dará vida a Lobo 8, restaurante que toma el antiguo nombre de la calle donde está el hotel, y a LobByto, el gran hall, con una oferta culinaria desenfadada y llena de sorpresas.

Willy Moya es un reconocido profesional dentro y fuera de España. Poseedor del Gran Diploma de Cocina y Pastelería de Le Cordon Bleu, a lo largo de una amplia trayectoria culinaria ha destacado como chef ejecutivo del Hotel Alfonso XIII de Sevilla, el restaurante Cantinery de Estambul, o como chef y propietario del restaurante Poncio Triana de Sevilla. Desde el mes de diciembre, Willy está con su equipo al frente de los fogones del Gran Hotel Inglés.

Willy Moya cocinará inspirado a través de la hábil combinación de rescatar la gastronomía más tradicional española con las técnicas de cocina de vanguardia más innovadora. Entre otras fuentes de inspiración, se han recuperado antiguas recetas o menús de banquetes que se servían en el Gran Hotel Inglés desde 1886 y principios del siglo XX.

“Lobo 8 y LobByto están en el corazón de Madrid, ésa es su esencia y, además, tienen una historia que recuperar. Hemos querido hacer un guiño a la historia y al carácter de este lugar, y para la creación de la carta hemos hurgado en los archivos del antiguo Café Inglés que nos han servido de inspiración”, comenta Willy Moya. “Para mí, el Barrio de las Letras conserva la magia de lo castizo, lo auténtico, y he decidido volcar toda esa emoción en mis recetas apostando por una calidad de producto excelente e innovación culinaria”, añade.

El Gran Hotel Inglés ha sido un espacio singular y único desde su construcción en 1853. Fue el primer hotel de Madrid en tener restaurante, situado justo en una de las primeras calles que contaron con suministro eléctrico, y se convirtió en todo un icono social y cultural. Ahora, el proyecto recupera el glamour, la elegancia y la innovación que tuvo en sus dorados años 20, convirtiéndose de nuevo en un centro de referencia cultural y social de la capital.