Bienvenidos a La Pepita Burger Bar

La historia de La Pepita Burger Bar se iniciaba hace 16 años fruto de una iniciativa común de Santiago Salgueiro y Begoña Ocampo que, tras una época en la que ambos tomaban contacto con otros conceptos extranjeros, después de vivir en Londres y de viajar por diversos países, decidían apostar por el mundo de la restauración.

Ana I. García

La Pepita, Santiago de Compostela.

De hecho, dice el propio Salgueiro, “se podría decir que volcamos en este proyecto todos nuestros conocimientos: los que nos aportaron la carrera que ambos estudiamos (Dirección y Gestión de Empresas Hosteleras) y los que fuimos adquiriendo en cada uno de nuestros trabajos (Salgueiro provenía del proyecto de Ferrán Adriá de Fast Good en Valencia, mientras que Begoña Ocampo había estado ligada a una pequeña cadena de hoteles de cinco estrellas). Todos ellos nos han marcado, cada uno a su manera”. Tanto que, al final, en el año 2011 los dos empezaban a “trabajar en el proyecto de La Pepita. La verdad es que los dos teníamos ganas de volver a nuestra tierra; echábamos de menos muchas cosas y esto también lo quisimos reflejar en nuestra empresa, por ejemplo, en las calidades de las materias primas que utilizamos, aquí tenemos los mejores productos”.

El primer local de La Pepita en Vigo veía la luz en abril de 2012. Nacía con el objetivo de que la marca “transmitiese unos valores a los clientes, un concepto sorprendente y con vocación de servicio. Desde el principio pusimos gran empeño en que en todos los procesos de La Pepita estuviesen muy implicados los procesos tecnológicos y esto nos ha ayudado a ser más rápidos, eficaces, resolutivos…”. La ilusión sustentaba al concepto que veía la luz en un momento económico complicado y que, como les sucede a muchos, al principio, no era profeta en su tierra:

“En Vigo no tuvimos mucho apoyo al principio. Los vecinos pensaban que no duraríamos abiertos más de unas semanas y eso que solo estábamos haciendo las obras… menos mal que se equivocaban y ahora muchos de esos vecinos son los clientes más fieles que tenemos, algunos nos acompañan cada día y esperan ansiosos novedades en las cartas y las burgers especiales de los meses que vienen”.

Presencia nacional

En la actualidad, la marca cuenta con doce establecimientos con los que ya se ha atravesado sus originales fronteras gallegas. Un crecimiento que en sus comienzos los fundadores estaban lejos de prever, aunque, afirma Salgueiro,confiamos en nuestro concepto e intentamos mejorarlo cada día, desde el comienzo hasta ahora. Creo que eso ha hecho que siempre hayamos creído en nuestra capacidad para prosperar. Imaginarnos con más de una decena de establecimientos en España al principio parecía un sueño, pero a medida que fuimos teniendo éxito en nuestra tierra fuimos ganado confianza y nos ayudó a crecer de forma más rápida y a la vez segura”.

Aún así, el directivo reitera que la marca no nacía con la mente puesta en un crecimiento rápido, sino que sus creadores preferían el ir ‘despacio y con buena letra’ y, dice Salgueiro, “así lo hemos hecho: cuando hemos podido hemos ido avanzando y, mientras tanto, nos hemos centrado en mejorar nuestro producto siempre para complacer a nuestros clientes y dar lo mejor de nosotros”.

Dar lo mejor en un mercado que se ha desarrollado a pasos agigantados, explican desde la compañía, ya que, manifiestan, “las hamburguesas llevan años creciendo hacia un concepto más completo como plato principal, alejándose del fast food tradicional, lo que hace que cada día haya más competencia dentro de esta especialización. Hasta hace unos años la oferta que había en restauración dedicada a la hamburguesa estaba por completo situada en el segmento de la comida rápida de la que hablaba antes, donde el precio y la rapidez del servicio son elementos claves que se sitúan por encima de la calidad del producto final. Eso entorpecía la aparición de la hamburguesa premium. Nosotros siempre hemos creído en nuestro concepto y nuestra diferenciación, pensamos que lo que hacemos enriquece la oferta y proporciona una calidad superior a nuestros clientes”.

Por supuesto desde ese punto de vista, el de un mercado mucho mayor, no es de extrañar que los actores implicados se vean empujados a crecer e innovar de forma continua, constantemente incorporando nuevas ideas, tendencias y experiencias que aportar al universo de la hamburguesa. Un universo que en Madrid y Barcelona aglutina a la mayor parte de sus representantes: “Sin duda la mayor burbuja está en Madrid y Barcelona. Todos los restaurantes han querido incorporar hamburguesas premium a su carta, aunque muchos no lo han conseguido. No se trata solo de incorporar una hamburguesa gourmet en tu menú, hay más factores que influyen en el acabado final”, explica el fundador de La Pepita Burger Bar.

Sin embargo, explica el directivo, el hecho de que haya tanta variedad no es necesariamente malo, sino, por el contrario, positivo, ya que “la variedad siempre favorece en algún sentido y lo mismo pasa en este caso. Creo que este ‘boom’ nos ha influenciado de forma positiva porque nos ha ayudado a diferenciarnos sin casi buscarlo. Es verdad que hay una oferta, se podría decir, excesiva ahora mismo en cuanto a hamburguesas en general. Dentro de este abanico tan amplio se encuentran las hamburguesas gourmet de las que antes hablaba. Lo que distingue a nuestra hamburguesa premium son diferentes factores como la elección de los proveedores locales en función de la ubicación de cada restaurante, el cuidado con la elección de las materias primas, la importancia que le damos al salpimentado y los procesos de condimentación en general, la elaboración in situ… procesos muy difíciles de conservar intactos sin que se vean perjudicados por las prisas del momento, las condiciones de cada local, etc. Esto se mantiene en cada local de La Pepita y creo que se valora todavía más gracias a la cantidad de hamburguesas gourmet que han aparecido en los últimos años y que no cuentan con ningún procedimiento especial, solo con un nombre distinto y tal vez mejor presencia”.

Una tendencia que se mantiene

Así, Salgueiro reflexiona sobre un periodo, el actual, en el que la hamburguesa, al igual que ocurriese con la pizza en su momento, ha pasado a ser un plato principal, de gran importancia y muy valorado por los comensales. El cliente abre sus sentidos a una gastronomía global, menos encasillada, aceptando novedades y sabores que antes pertenecían a un selecto grupo o que solo se probaban en contadas ocasiones. “La hamburguesa se ha convertido en un plato a través del que viajar. Por lo menos en La Pepita proponemos eso: un producto mediante el cual puedes desplegar tus sentidos y verte envuelto en numerosas sensaciones. Por eso también intentamos ofrecer en cada ubicación algo distinto, porque hay que ir acorde siempre con la cultura de cada lugar”, expone Salgueiro que no duda que, además, se trata de una tendencia que aún tendrá recorrido en el tiempo:

“Cuando algo se desarrolla de esta manera ya no hay vuelta atrás, la gente se ha abierto hacia nuevas experiencias y no creo que ahora quieran volver a la hamburguesa que conocían antes. Quienes han sabido apreciar el verdadero componente de la hamburguesa premium no se echan atrás, nosotros lo comprobamos con nuestros clientes: a los restaurantes de La Pepita acude gente de todo tipo, más reacios a las cosas nuevas y otros completamente ansiosos por probar de todo. Al final lo que tienen en común es que quedan satisfechos con el plato y eso nos hace pensar que podemos satisfacer a cualquier persona. Lo que ofrecemos es lo que esperaban que ofreciésemos y esa es la clave. Como clientes, todos solemos tener un nivel de exigencia más bien alto en cuanto a gastronomía, es difícil llegar a satisfacer a todo el mundo, pero nosotros siempre marcamos alguna diferencia. Eso es lo que hace que nuestros propios clientes más fieles se hayan convertido en franquiciados, saben que el concepto funciona porque con ellos ha funcionado”.

Y a propósito de ‘marcar una diferencia’ desde La Pepita no esconden que uno de sus principales pilares para hacerlo es su apuesta por el producto local. Un tipo de materia prima que Salgueiro califica como de “agradecida”, ya que “en la carta hay casi 20 hamburguesas elaboradas con diferentes carnes, todas ellas de proveedores regionales que nos garantizan una calidad extraordinaria: hamburguesas de carne de vacuno raza rubia gallega 100% certificada y cuya alimentación ha sido 100% vegetal, sin hormonas ni conservantes; hamburguesas de carne de buey de El Capricho, considerada como una de las mejores carnes de buey del mundo; hamburguesas de cordero con denominación de origen, de cerdo ibérico y de pollo de corral. No hay ningún inconveniente a la hora de ofrecer lo mejor que tenemos a nuestros comensales porque es exactamente lo que buscamos al hacer esta selección, cualquier contratiempo que podamos encontrar es subsanado por este compromiso con la materia prima real, queremos que nuestros clientes coman exactamente lo que les estamos ofreciendo, sin ningún complemento ni aditivo”.