Bentley’s Burger, el crecimiento de la ‘hamburguesa adulta’

Fruto del afán emprendedor de los hermanos Gutiérrez-Colomer, las hamburgueserías gourmet Bentley’s Burger se han afianzado en Madrid con cinco locales y ahora abren una segunda etapa a la espera del candidato a franquiciado que les enamore.

Javier Mesa

Gonzalo G. Colomer, cofundador de Bentley's Burger. Foto: © Javier Mesa / Peldaño

Gonzalo Gutiérrez-Colomer, cofundador de Bentley’s Burger. Foto: © Javier Mesa / Peldaño

Hace cuatro años, sin previo aviso y en medio de la mayor crisis que recuerda la hostelería de nuestro país, un nuevo negocio de restauración abría sus puertas frente al Parque de El Retiro de Madrid, en la confluencia de las calles Alcalá con Núñez de Balboa. Se trataba de Bentley’s Burger, un restaurante de comida americana surgido del afán emprendedor de los hermanos cántabros Gonzalo y Jaime Gutiérrez-Colomer.

Se trataba “de una apuesta muy valiente porque era un momento complicado para arriesgar un dinero sin tener claro el resultado”, señala Gonzalo G. Colomer, “y en el que la gente salía cada vez menos a comer y cenar porque no había dinero; la hostelería bajó estrepitosamente salvo en el segmento de la comida rápida que creció”. Gonzalo procedía del mundo del marketing y fue pionero en las tiendas de venta online asociadas a medios de comunicación, mientras que Jaime pasó 20 años en altos cargos de Unidad Editorial. Tras unir fuerzas creativa y gestora en un proyecto de emprendimiento en común, Gonzalo apostó en 2014 por dar rienda suelta a su pasión gastronómica aprovechando el know how hamburguesero de su suegro, el californiano Robert Bruce Bentley, diplomático retirado y conocedor de una “mezcla secreta de once especias para sazonar la carne”. Por otro lado, tras seleccionar un mix de carnes de su único proveedor “nos salió como resultado una hamburguesa adulta, que hacemos a la parrilla de carbón vegetal, acorde con el público que hemos acabado atrayendo”.

“Decidimos darle el nombre del apellido de mi suegro y de mi mujer porque transmite una serie de valores como lujo, calidad y un posicionamiento alto. No sabíamos nada de hostelería pero sí mucho de gestión, marketing y venta. Nos pusimos manos a la obra desde un enfoque más marketiniano que hostelero, siendo muy exigentes con la calidad al poner en marcha el proyecto”, asegura Gonzalo.

Tras encontrar el primer local, los hermanos formaron un equipo con la gente necesaria para arrancar el primer restaurante e “incorporamos socios procedentes de la restauración independiente que le dieran el toque final sin que se nos escapara el más mínimo detalle antes de la apertura del primer restaurante. El resultado fue un modelo de negocio con 18 tipos diferentes de hamburguesas que, desde un posicionamiento alto, se diferenciaba del fast food imperante por la variedad de especialidades, tener servicio de mesa y, sobre todo, por la alta calidad de su carne fresca picada a diario. “Y todo eso desde una apuesta clara por ofrecer un ‘lujo asequible’, con hamburguesas desde 7 euros en su momento, para un público que ya no podía salir con tanta frecuencia a locales de ticket medio alto”, puntualiza Gonzalo.

Fachada de Bentley's Burger del Paseo de la Castellana.

Fachada de Bentley’s Burger del Paseo de la Castellana.

“Al principio era muy divertido porque tardábamos una hora en poner una hamburguesa en la mesa del cliente por nuestro elevadísimo nivel de exigencia y nuestra poca experiencia a la hora de trabajar para hacer 50 unidades de golpe en cadena; pero la gente esperaba y el feedback fue muy positivo. Ahí nos dimos cuenta habíamos acertado en nuestra apuesta y de que ese era el camino a seguir”. Y ese camino les llevó a su segunda apertura en tan solo cuatro meses, en la mismísima calle Preciados.

A partir de ahí en Bentley’s se atrevieron a innovar trayendo a España el “Reto del Kilo”, que premia a los valientes que logren terminar su hamburguesa de un kilo con su foto en el Hall of Fame que decora la pared los restaurantes de la marca y una camiseta de recuerdo. A través de esta iniciativa, recalca Gonzalo, llevan más de 750 kilos vendidos y personas que han superado la prueba. “Después creamos el Campeón de Campeones, un reto por el que el cliente elige el tamaño de la carne de su hamburguesa y cuyo record, hasta ahora, está en 3 kilos”.

Lejos de dejarse cegar por las buenas críticas recibidas, los hermanos Gutiérrez-Colomer fueron fieles a su planteamiento inicial de crear una marca de calidad que diera rentabilidad pero que a la vez tuviera el tamaño suficiente para ser controlable y compatible con sus otras empresas. Así han llegado hasta 2018 con cinco locales en propiedad (Alcalá, Preciados, Pozuelo de Alarcón, Ventura Rodríguez y Castellana) y con el convencimiento de que “cinco locales después, con cuatro años de experiencia y 130.000 hamburguesas vendidas cada año, hemos aprendido mucho de este mundo y esta marca como para pensar en una expansión en franquicia”.

La apuesta de Bentley's pasa por ofrecer un lujo asequible a través de hamburguesas de gran calidad.

La apuesta de Bentley’s pasa por ofrecer un lujo asequible a través de hamburguesas de gran calidad.

El pasado mes de abril la compañía firmó un acuerdo con Gonzalo Juliani de Asesor Franquicia para la expansión de la marca bajo este formato. “Vamos con mucha calma, sin prisas y con la idea de apenas dos o tres aperturas al año sin descartar ninguna ubicación en España. Estamos en ese momento de espera para ver si llega el franquiciado adecuado que se merezca abrir un Bentley’s. Es cierto que en esto también somos muy creativos. Como franquiciado queremos alguien de quien nos enamoremos cuando charlemos con él, en el que nos veamos reflejados. Da igual si ha sido abogado o retailer, lo importante es que sea alguien que esté al frente del negocio”, resume el cofundador de la enseña.

En esta búsqueda del candidato perfecto, reconoce, también cuenta la capacidad de crear equipos como ellos han conseguido. “No es tan difícil y lleva tiempo, es cierto, pero es como un equipo de fútbol. Cuando consigues que tus jugadores sientan los colores, es increíble como automáticamente cambia la percepción de la marca ante el cliente final y cómo empiezas a tener más público, a facturar más y a generar repetición. Para ser un buen entrenador en hostelería principalmente hay que ser una persona justa, algo que en este sector consiste en pagar a tiempo, hacer cosas que demuestren que te preocupas por los empleados y hacerles sentir que todos pueden crecer aquí. El actual gerente de nuestros cinco locales era cocinero hace un año. Eso quizás es la parte más bonita del trabajo, ver la respuesta de tu propia gente”.

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