Redes de influencia

Los restauradores ven en bloggers, influencers y foodies una ventaja para posicionar sus respectivos establecimientos.

 

Silvia Resa

 

Opiniones y críticas gastronómicas se mezclan y entremezclan en los podcast, etiquetas y textos que a cada minuto se publican en las redes sociales; para los restauradores tales comentarios tienen un alto valor añadido, por su parte los seguidores de bloggers, influencers y foodies los apoyan entusiasmados, pero al final son los clientes quienes miden si existe o no una correlación entre esos comentarios y la experiencia real en el restaurante, bar o taberna.

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Desde que en el año 2000 se crearan algunas webs entendidas como círculos de amigos, y en las que el nexo común era la comunicación entre sus miembros, hasta la actualidad, el número de redes sociales se ha incrementado notablemente, siendo Facebook e Instagram las que cuentan hoy con un mayor número de usuarios en el mundo.

El posicionamiento en las redes es uno de los objetivos no sólo de particulares, sino también de las empresas, entre las que se contabilizan las del sector de restauración; una de las formas de conseguirlo, quizá la más rápida, sea a través del comentario de bloggers, influencers y foodies.

Pero ¿qué es un blogger, un influencer y un foodie? “un blogger es alguien que apuesta por escribir sobre gastronomía o sobre algo que le gusta hacer o conoce acerca del tema”, dice Alejandra Feldman, influencer, youtuber y video blogger; “un influencer es una persona que tiene presencia y credibilidad en las redes sociales, y que detenta a su vez tanta influencia entre sus seguidores y lectores que se convierte en grande, se encumbra; “mientras un foodie es un aficionado a la cocina y a la bebida”.

Según esta experta las actividades de los tres son diferentes, ya que “un blogger gastronómico puede ser también influencer y foodie; así mismo hoy vemos a muchos influencer de redes como Instagram, que no son bloggers pero que sí son foodies y finalmente éstos no son bloggers pero se definen como apasionados de la cocina y/o la bebida”.

“Personalmente me defino como gourmet, lo que significa que tengo un cúmulo de experiencias en el conocimiento de la gastronomía”, dice Feldman, vicepresidenta de la recién creada Asociación de gastrobloggers y medios online; “es como una filosofía, lo que llamo la Gastrosofía, que consiste en tener un estilo de vida determinado, definido por lo que me gusta, es decir, todo lo que tenga que ver con la cocina, así como conocer más sobre los mejores sabores; en suma: ser selectiva”.

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Influencia pretendida

“Creo que hay engaño con los influencers”, dice una periodista especializada en medios online que prefiere quedar en el anonimato; “pues el término se entiende de forma muy abierta y no es así, pues algunos ejercen influencia porque son profesionales cuya opinión respetan terceros, pero no se dedican a ello exclusivamente”.

Para esta fuente el procedimiento es sencillo “se crean una cuenta en Instagram y tienen como meta vital la promoción de lo que sea a cambio de dinero, productos o servicios; para mí estas personas no tienen criterio profesional en absoluto”.

“Sigo a mucha gente”, dice la periodista; “y creo que la realidad se ve enseguida, es decir, se cala rápido a la gente que ‘está patrocinada’ cuyos seguidores tarde o temprano se percatan de que no tienen criterio, aunque los seguidores suelen tener una visión sesgada del asunto”.

“Los profesionales tienen un perfil determinado” dice la experta en periodismo online; “algunos como Garbancita o El cocinero fiel están en un término medio, pero también entran en el apartado de las promociones”.

Girlfriends communicate and connected by mobile phoneY es que según opina la citada periodista “cuando se cae en la trampa de los blogs se pierde por dos lados ya que en primer lugar no se trata de algo exclusivo, sino organizado; es el caso de algunos restaurantes que aparecen en fotos y hashtag que al final son todos iguales, lo que hace perder el caché al espacio; en segundo lugar pierde fuerza el criterio, como ocurre con la gente aficionada a la que confían algunos hosteleros su marca creyendo que tienen mucha influencia y sin embargo no es así, por lo que no funciona”.

Dice la experta que en otros países es obligatorio hacer constar cuándo una información está patrocinada,“entonces, ¿por qué no se hace esto mismo en las redes? otro detalle que observo es que en la mayoría de los textos escritos por influencers no figuran ni fotos del ticket del restaurante ni tampoco de los precios en carta, lo cual resta un aspecto importante, como es el de la relación calidad-precio, sin el que no se puede evaluar el servicio de un establecimiento de hostelería”.

Por lo que concluye “en su mayoría no dan su opinión real, por lo que cuando no se va voluntariamente a los establecimientos, es decir, si hay alguna contraprestación a cambio sea cual fuere, pienso que se pierde el espíritu crítico”.

Pero como contrapunto “conozco a colegas de profesión que acuden al restaurante, degustan sus platos sin darse a conocer, pagan su comida y luego sólo escriben de los que a su juicio están bien”, dice la periodista; “estos profesionales saben y conocen las tendencias, por lo que dejan a un lado las modas”.

“Creo que hay que fortalecer el aprendizaje y la profesionalización de los bloggers”, dice Feldman, quien no enmienda la plana a su colega profesional; “sobre todo porque constituyen un medio online muy importante y quienes los siguen confían en lo que escriben”.

“Hay mucha tendencia a realizar blogs de recetas o del tipo guías de restaurantes”, dice esta experta en prensa gastro y nutricional, enumerando las temáticas más habituales de influencers y bloggers; “los que menos se ocupan de darle más calidad a sus respectivos blogs, hablando sobre la cultura gastro o la historia de la gastronomía y sus productos”.

“Otra tendencia son los blogs de salud, más dedicados a la interacción entre los alimentos y el bienestar personal”.

 

Desde el restaurante

“El mundo de las redes tiene su parroquia de seguidores y nunca sabes a quiénes escoger, ni tampoco si tu restaurante o tipo de cocina encajan con ese perfil”, dice Joaquín Felipe, chef ejecutivo de Florida Retiro, que a su vez alberga varios espacios gastro; “en cualquier caso, suele haber repercusión y en lo que coincidimos es que cuando las cosas se oyen y se mueven no es garantía de éxito, pero ayuda”.

“Desde el punto de vista de la restauración una se pregunta si puede ser interesante contar con la misma foto en todas las redes y con el mismo ángulo”, dice la periodista experta en online.

Para Alejandra Feldman “los bloggers han crecido y los profesionales de la hostelería se van dando cuenta de que las necesidades de marketing y promoción de sus negocios se cubren en parte por el hecho de que hablen de sus establecimientos, incrementando su rentabilidad”.

Y puntualiza: “no obstante, aún queda mucho por trabajar y hacerles comprender las bondades de las redes sociales, sobre todo cuando son bien llevadas”.

“Puntualmente invitamos a este tipo de profesionales, pero no sólo con perfil gastronómico, sino también en otros segmentos como la moda o el arte, pues nuestros clientes en Florida Retiro pertenecen a diversos sectores, es decir, no sólo acuden los aficionados a la gastronomía” dice Felipe, que es el responsable culinario de los espacios La Galería, los Kioscos, La Terraza y El Pabellón, integrados en Florida Retiro.

“Antes lo importante en Google era que el restaurante resonara en muchos lugares, pero actualmente es la calidad y no la cantidad de enlaces lo que prima y creo que el sector Horeca ha de posicionarse en este segmento de alto standing, por decirlo de alguna manera, con aquellos que saben de crítica gastronómica”, dice la periodista, quien considera que “el sector de restauración busca la publicidad, no que se hable bien de ellos, aunque lógicamente esto último les conviene; en este punto, los clientes no saben distinguir entre opinión y crítica gastro”.

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“Viene bien que el abanico de profesionales sea amplio, pero la calidad del oficio cuenta mucho, aunque esto mismo pasa en todos los trabajos”, dice Joaquín de Felipe; “se nota la calidad de cómo escribe y a lo mejor no entra en la crítica, pero se trata de buscar a las personas que de forma profesional intentan con su influencia o con su blog mostrar a los demás el restaurante, de forma que los seguidores encuentren realmente lo que el blogger o influencer esté recomendando y por supuesto sumando para el caso del restaurante”.

“En mi opinión, creo que se trata de una ocupación aspiracional, esto es, se lleva como tendencia hablar de restaurantes a los que luego nadie va por propia iniciativa porque además el sector hostelero se caracteriza por una rotación elevada de establecimientos, con lo que un restaurante determinado puede haber cerrado fácilmente después de un semestre”, dice la periodista especializada en medios online.

Joaquín Felipe cree que “el juego es fácil, lo que intentan es tener una comunidad de seguidores para conseguir vivir de ello, pero no todos llegan a un nivel de influencia suficiente”.

No es el caso de Alejandra Feldman: “desde hace unos años ayudo a las empresas a conseguir más clientes y a tener mejor presencia en redes mediante el video marketing gastronómico”.

People having healthy meal together at the restaurantPor su parte el cocinero comenta “nadie me ha llamado pretendiendo sacar provecho, aunque he estado en empresas grandes y se derivaba a través de la compañía de comunicación, que era quien hacía de filtro, por así decirlo”.

“A la resta se dedican más los clientes no satisfechos”, dice Joaquín Felipe, que está seguro de que los seguidores son quienes mejor detectan la veracidad de los comentarios de influencers y bloggers; “personalmente lo he hecho y luego he ido y me he encontrado con ambos casos, que el criterio era bueno y lo contrario”.

“En nuestro caso buscamos el filtro y el influencer no tiene ningún compromiso, tampoco existe por nuestra parte”, dice el chef ejecutivo de Florida Retiro; “son buenos profesionales, si no todo cae por su peso”.

El punto de vista del restaurante es eminentemente práctico: “en el caso de que sea un influencer o un blogger quien se ofrezca, puedes decir que sí o que no, al igual que cuando se paga una publicidad; lo veo lícito, ahora bien siempre que exista un retorno de la inversión”.