Pizza cuadrada de esencia mediterránea

Al Cuadrado Taglio&Bar es, a primera vista, una enseña especializada en pizzas cuadradas y rectangulares. Sin embargo, Pizza al Cuadrado (como lo conocen sus clientes) es mucho más que la forma de sus productos. Inspirados en el concepto de fast food romano, que empezó a crearse en los años 80, la empresa utiliza el modelo taglio alla romana, es decir, al corte y al peso, por lo que cada cliente decide personalmente cuanta cantidad quiere comer, haciendo más sencillo el probar diferentes variedades.

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Fundado por Nuño Romero, la principal característica de sus productos es la masa artesanal que se elabora a mano todos los días en su obrador, lo que permite crear un gran número de variedades que no serían posibles en una pizza redonda. “Tenemos unas 50-60 variedades que pueden ir evolucionando. Lo importante es que la base, la materia prima, sea buena y a partir de ahí las mezclas tienen que ser provocadoras pero sutiles. Utilizamos muchos ingredientes porque la base te lo permite”, comenta Nuño Romero.

Esto les ayuda a desmarcarse del tópico de asociar la pizza a Italia, con recetas que destacan por su esencia mediterránea. Entre las variedades más demandadas encontramos la de crema de calabaza, cuatro quesos, panceta y queso ahumado; la de base de champiñón francés con speck, queso blanco y trufa; o una más clásica, de tomate con mozzarella de vaca fresca y albahaca. “Utilizamos mucha verdura porque inicialmente en la pizza la base era de verdura, aunque también tenemos de carne”, explica el fundador.

Además, se trata de un producto muy rápido de hacer: “una sola persona puede hacer pizzas para 150 clientes sin problema, lo que en una cocina convencional es muy difícil”. Sin embargo, mucha gente no creía que el modelo fuera a triunfar. “Muy poca gente apostaba por nuestro negocio al ser pizza, ya que existe mucha oferta del producto. Madrid nos pareció buen lugar para empezar, pero todo el mundo me decía en Italia que estaba loco por venirme aquí”, añade Nuño Romero, que asegura que su ambición es perfeccionar el producto: “quiero hacer pizza y hacerlo lo mejor posible, también postres y el café. Cubrir un poco lo que son los horarios del día de comida, cena y después meriendas”.

 

Servido en barra

20150526_Pizza3El fundador de Pizza al Cuadrado explica que se trata de una experiencia diferente de consumir pizza de principio a fin: “para una persona que nunca lo ha visto no hay ningún paso del proceso que reconozca: lo cortamos, pesamos, servimos en una madera e invitamos a que se coma con la mano”, y añade, “hemos cambiado un poco la dinámica a la que la gente está acostumbrada. Servimos en barra, no somos de mesas, no somos restaurante, porque es también una manera de poder competir en precios y poder ofrecer un buen producto al cliente”.

Sin embargo, Nuño Romero concede que el producto es un poco más caro, pero que guarda una buena relación calidad precio. “Entiendo que hay muchas opciones en la calle, la competencia es muy grande… con lo que ofrecemos en general en lo que es gourmet yo creo que vendemos un producto con una competitividad bastante buena. Estamos en tres circuitos diferentes y en todos ellos tenemos clientes”.

 

Salto a la franquicia

Con el objetivo de expandir el negocio y dar el salto a la franquicia, desde Pizza al Cuadrado han decidido probar abrir en Sevilla primero. “Franquiciar nos asusta mucho porque es un producto muy artesanal y queríamos hacerlo nosotros primero para comprobar que podíamos dar ese producto a otra persona”, asegura el fundador de la empresa.

Nuño Romero explica que para ellos es muy importante escoger bien al primer franquiciado: “el primero sobre todo –aunque los demás también- va a ser como familia, es muy importante que se sienta identificado con el producto”. Es por esto que el proceso de selección no está terminado aún: “tenemos mucha demanda de franquiciados pero es muy difícil elegir al primero, y queremos escoger bien. En el momento en que lancemos uno, el siguiente ya será más fácil, ya que todo está al detalle y el proyecto elaborado”.

20150526_Pizza4El franquiciado podrá aportar nuevas ideas de negocio y sobre el producto, y debe ser una persona que se implique. “Queremos alguien que se involucre, que entre en su local y sepa exactamente qué es lo que hay, qué es lo que va bien y mal, que no dependa del empleado. Una persona fuerte que conozca su producto y que esté de vez en cuando, que la gente lo vea. Eso es un plus para la marca”, declara Nuño Romero.

La inversión necesaria para instalar un establecimiento es a partir de 90.000 euros, para ciudades con un mínimo de 80.000 habitantes y en locales con más de 45 metros cuadrados. Pizza al Cuadrado cuenta con tres locales en Madrid y uno en Sevilla. “Si me lo preguntas ahora, nuestro objetivo no es tener 150 locales, es tener unos pocos pero cuidarlos mucho”, asegura.

 

Decorado a mano

Pizza al Cuadrado destaca, además, por su decoración original. “Seguimos la misma dinámica en todos los establecimientos: mucho arte hecho a mano en los muros”. Nuño Romero explica que esto dota de un valor añadido a la marca, al romper con la rutina de lo estandarizado: “los franquiciados pueden trabajar con artistas del lugar en el que se establezcan, para que cada local tenga su toque y los consumidores y el dueño se sientan reflejados. No se trata únicamente de hacer dibujitos, tiene que tener sentido y dar información de lo que ofrecemos”.

“Llama la atención porque cada vez más nos vamos fijando en los detalles. Además de que te proporciona algo en lo que fijarte, es divertido, y es importante que seamos una marca divertida”, asegura Nuño Romero. Por otra parte, el fundador de Pizza al cuadrado, explica que la distribución del local permite que el cliente vea todas las variedades que ofrecen, lo que llama la atención. “Al ser un producto que tú enseñas, atrae mucho más que una cocina cerrada en la que el cliente no ve nada. Nosotros queremos tenerlo todo de cara al consumidor”, comenta.

Nahiara S. Alonso

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