Mélanie Dyé, fundadora de Food Romance: “El público adulto está menos influenciado por los programas de cocina que los niños”

Ana I. García

Cuando hablamos de Food Romance, hablamos de una escuela de cocina con una amplia oferta de cursos de diferentes culinarias del mundo y especialidades dirigidos tanto a adultos como a niños; posee una tienda, tanto física como online, donde poder adquirir gran variedad de productos exclusivos y también los más difíciles de localizar tanto del sector culinario, como el pastelero.

01 Melanie Dye

Al frente de la misma se encuentra la francesa MélanieDyé, que hace un par de años abandonaba su carrera dentro de la empresa privada multinacional para darle vida a un proyecto en el que podía compartir con el mundo su pasión por los fogones.

“Llegué a España hace 15 años a hacer un master en el Instituto de Empresa y me quedé trabajando en Gillette y luego en Procter, en el departamento de marketing durante unos diez años. Cuando tuve a mis niños fue cuando realmente me planteé que quería hacer otra cosa, algo que realmente deseara: cocinar. Estudié dos años en el Cordon Bleu, con la idea de que tenía que montar un negocio relacionado con la cocina. Y este modelo de tienda y escuela de cocina, en Francia ya existía y me gustaba”.

Food RomanceEn este punto Dyé matiza que el cambio no llega exactamente por el hecho de poder contar con más tiempo ya que, dice “todo lo que  tiene que ver con la restauración es muy sacrificado también. Se trata más de sentir: disfruto mucho enseñando a la gente; quería hacer algo que tuviese más sentido. Trabajar haciendo una cosa que me llenase y pudiera aportar cosas a la gente”.

Así, el propósito de la escuela de cocina de Food Romance, es que la gente se reúna, elabore, aprenda y comparta un buen rato alrededor de los fogones, ya que al finalizar cada curso, se podrán degustar las recetas elaboradas durante el mismo junto con los compañeros. A través de un calendario de cursos establecidos, tanto Mélanie como otros chefs especializados en cocinas del mundo, imparten talleres tanto mensuales con asistencia de una vez por semana 3 horas, como monográficos dedicados a carnes, pescados, arroces, cocina détox, platos de cuchara, macarons, hojaldres…

Además de estos cursos ya establecidos, se podrán confeccionar talleres a medida según las necesidades, tanto para particulares como empresas; así como los dirigidos a niños (2 horas) a partir de 8 años y a padres con hijos (en este caso no hay un mínimo de edad requerido) para que empiecen a disfrutar con la gastronomía nuestros pequeños chefs, o simplemente celebren un cumpleaños original y sorprendente.

“Tenemos un abanico bastante amplio. Damos mucha variedad de monográficos, no solo de cocina, sino también de pastelería. Cocina tradicional, española y del mundo, con cursos de comida japonesa, india… y en pastelería también. Creo que somos, de hecho, de las pocas escuelas de cocina que ofrecen tanta variedad tanto en cocina como pastelería. Tenemos un curso con técnicas básicas de cocina, que vale para principiantes y gente que cocina mucho pero no entiende el porqué se hace una cosa y no la otra… el entender por qué hay que hacer una cosa cuando leemos las recetas. Es un curso para aprender técnicas. Programamos los cursos cada dos meses y vamos cambiando”.

Público diverso

Desde el principio, la escuela se ha enfocado mucho precisamente en eso, en la parte de escuela, a pesar de contar también con una vertiente de tienda “sabiendo que el local no está en una zona de paso por lo que mucha parte del negocio de la tienda depende de que la gente nos conozca y, en definitiva, de los talleres”, explica Dyé. “No obstante, la tienda ya ha empezado a caminar sola en los últimos meses,  aunque al principio iba de la mano de los talleres”.

Cursos niños Food Romance 1

Una formación, explica la propietaria de Food Romance para la que se cuenta con un público de lo más diverso. “De hecho, eso es una de las cosas que más me gusta de esto: la cocina es lo maravilloso que tiene es que  abarca desde niños pequeños, a personas mayores, parejas… Los niños más pequeños que hemos tenido tenían cinco años y la persona más mayor tenía 95… hay un abanico muy diverso de gente a la que le gusta venir, aprender a hacer una cosa nueva, cocinar, estar con otra gente con gustos parecidos, con lo cual es muy agradecido. Hay muchos colegios, muchos niños y también tenemos actividades de team meeting para empresas, porque para empresas, la cocina tiene muchas ventajas. Por ejemplo, se aprende a trabajar en equipo”.

El momento es bueno, afirma Mélanie Dyé, a pesar de que la mejora de la coyuntura económica tiene también su potencial parte negativa para el negocio de las escuelas.

Food Romance 2“Estamos en un momento mejor, pero para la cocina tiene su parte mala: mucha gente se decidió a aprender a cocinar porque no se podía salir a cenar y ahora empieza a poderse salir de nuevo. Creo que el boom de la cocina y los programas de TV han ayudado mucho, están ahí y van a seguir estando y esto nos ayuda. Sobre todo en la parte de los niños: hace unos años a los niños no se les ocurría pedir una clase de cocina por su cumpleaños. Y a día de hoy tenemos mucha demanda. En los mayores vemos menos la influencia televisiva. Están menos influenciados por los programas”.

Y en Food Romance, los niños cocinan. “Hacen un menú completo. Para evitar riesgos, además de que siempre estamos varios adultos con ellos, advertimos de que en casa tienen que tener mucho cuidado. Porque aquí tenemos una cocina muy equipada: hornos de puerta fría, una inducción que no les quemaría, en caso de que la tocasen por accidente. Cuchillos específicamente diseñados para niños, que cortan pero tienen puntos para ser más seguros… Procuramos que sean ellos lo que hagan todo pero siempre con supervisión”.

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